lunes, 14 de enero de 2013

Miyajima, la isla sagrada

Ya nos vamos de la isla de Kyushu hacia otra, Miyajima, en un tren Sonic que tiene todo el aire del erizo azul. Los asientos tienen orejas y la S de Sonic está por todas partes, además de estar pintado de azul por fuera. Tras tomar varios shinkansen y cercanías, al fin estamos en un pequeño puerto para tomar un ferry que nos llevará hasta nuestro nuevo destino.

Asientos del tren Sonic - Foto: Ricardo Sada Gargantilla

Este medio de transporte también pertenece a la JR, por lo que gracias a nuestro Japan Rail Pass lo tenemos incluido. Lo peor de todo el viaje ha sido el tema de las maletas. Tenemos que subir 4 casi a pulso porque para acceder al ferry hay una pequeña escalera :-(

Vistas desde el ferry camino a Miyajima - Foto: Amaya Barriuso

El recorrido es corto y cuando llegamos a la isla sagrada de Miyajima te das cuenta que el largo trayecto vale la pena. Como llegamos por la mañana, hay marea baja por lo que podremos disfrutar del Otorii, una de las cosas que más me han gustado del país nipón. La isla se encuentra a 50 Km. de Hiroshima y ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. También se encuentra el santuario Itsukushima, que fue construido sobre el agua.

Miyajima con marea baja - Foto: Aránzazu Barriuso Terrazas

Lo primero que hacemos al desembarcar, como en todos nuestros destinos, es acudir a la oficina de información para que nos orienten. Allí encontramos una chica que habla un poco en español y que nos da un mapa de la isla también en nuestro idioma :-)

Alguno de los ciervos de Miyajima - Foto: Ricardo Sada Gargantilla

Tras dejar las maletas en el hotel, vamos a conocer el famoso torii !!! Ya que la marea está baja, podemos pasear a sus pies y observar su grandiosidad. Es una sensación increíble poder admirarlo desde cualquier parte. Hay que tener cuidado con el suelo porque hay pequeños charcos, moluscos y cangrejos. Aquí también hay mensajeros de los dioses o ciervos por todas partes.

Santuario Itsukushima en Miyajima - Foto: Amaya Barriuso Terrazas

Después decidimos dar una vuelta por una de las calles principales de la isla donde hay multitud de tiendas. Durante nuestro paseo descubrimos el objeto típico turístico de Miyajima: Shamotshi, una paleta para el arroz, y el producto típico de la zona: kaki u ostras, consideradas las mejores de Japón y que se venden a la parrilla.

Shamotshi o paleta para el arroz - Foto: Aránzazu Barriuso Terrazas

Tras la comida y acomodarnos en nuestro nuevo "hogar", salimos de nuevo para descubrir otra increíble estampa. La marea ha subido y cubre tanto el Otorii como el santuario. Vemos como cae la noche en la inmensidad de Miyajima. No tengo palabras para expresar la belleza que nos rodea. Una vez que es noche cerrada, las luces de los farolillos iluminan la isla dando una ambiente espectacular al mar y al Otorii ;-)

Miyajima de noche - Foto: Ricardo Sada Gargantilla

Para recuperar fuerzas, nos damos un homenaje con una cena espectacular. El restaurante del hotel nos deleita con una especie de kaiseki o arte de componer la comida. Se trata de una sucesión de pequeñas obras de arte que el camarero, que es un encanto, nos intenta explicar en español. Es admirable la intención de agradar que tiene. Aunque no sabe español, se trae algunas palabras apuntadas en un post-it para que las podamos entender y que ha buscado en Internet.

Parte del kaiseki o arte de componer la comida - Foto: Aránzazu Barriuso

Tras dos horas de cena y llenos, volvemos a salir para poder disfrutar de la noche en Miyajima, aunque no nos entretenemos mucho porque al día siguiente tenemos que madrugar para volver a Tokio, nuestra última parada en esta gran aventura.

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