lunes, 26 de noviembre de 2012

Cautivada por el mundo nipón

Partimos de Tokio rumbo a Takayama, situada entre montañas y zona que se conoce comúnmente como los Alpes Japoneses. Tras un largo viaje, de unas cuatro horas, llegamos al fin a nuestro destino. Como casi todos los hoteles de nuestro recorrido por Japón, se encuentra a tan sólo dos calles de la estación de tren, ya que todo el viaje nos movemos gracias a nuestro Japan Rail Pass.

Templo situado en Takayama - Foto: Ricardo Sada Gargantilla

Dada la situación geográfica en la que nos encontramos, comienza a llover hasta convertirse en un auténtico aguacero. Cuando para, nos aventuramos a descubrir la ciudad. En ella encontramos un templo, y en su patio un ginko de 1.200 años de antigüedad, con un tronco enorme.

Uno de los establecimientos emblemáticos - Foto: Aránzazu Barriuso Terrazas

También hay calles con tiendas muy tradicionales en las que se venden todo tipo de cosas típicas japonesas, desde trabajos en madera hasta kimonos completos. Además, hay un montón de destilerías, las cuales se reconocen porque delante de la puerta del establecimiento cuelgan unas enormes bolas de paja. Tras terminar de recorrer la ciudad, decidimos cenar en un establecimiento propiamente japonés donde probamos la carne de la región, Hida. Está deliciosa ;-)

Algunas de las casas gasshozukuri de Shirakawa go - Foto: Ricardo Sada Gargantilla

Después de descansar y coger fuerzas con un buen desayuno, tomamos un autobús que nos llevará hasta una aldea histórica declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco: Shirakawa go. Un pequeño valle rodeado de montañas y repleto de casas gasshozukuri o construcción con las palmas de las manos juntas, con los techos de paja e inclinados con el propósito de soportar la nieve, que es muy abundante en esta región.

Detalle de la construcción de la casa museo de Shirakawa go - Foto: Ricardo Sada Gargantilla

Una de ellas es un museo. Entramos y descubrimos cómo vivían sus habitantes. La casa está construida sin una sola pieza de hierro, y todo está atado con cuerdas. Tras pasar el día en esta encantadora aldea, volvemos a Takayama para reposar y comenzar un nuevo día que nos llevará hasta Kanazawa.

Vista panorámica de la cuidad de Kanazawa - Foto: Ricardo Sada Gargantilla

Se trata de un día un poco complicado de viaje porque no reservamos los asientos en el primer tren que tenemos que tomar. Tras el transbordo, cogemos el segundo en el que tenemos reserva. Kanazawa nos recibe lloviendo, menos mal que el hotel está enfrente de la estación !!!

Farolillos típicos japones en Kanazawa - Foto: Amaya Barriuso Terrazas

A la hora de la comida, hacemos un nuevo descubrimiento de la restauración japonesa. Mientras elegíamos el menú, observamos en la mesa un objeto con un botón. Después de varios intentos para que el camarero nos tomara nota, nos damos cuenta que el objeto en cuestión es para avisar el camarero.

Detalle del objeto para llamar y poder ser atendidos - Foto: Aránzazu Barriuso Terrazas

Al momento de tocar el botón, el camarero se sitúa en nuestra mesa para tomarnos nota. Es verdad que en 2009 nos llamó la atención, pero ahora podemos ver este objeto en algunos restaurantes de España.

Alguno de los templos de Kanazawa - Foto: Amaya Barriuso Terrazas

Retomamos nuestro camino para acudir a los jardines Kenroku-en. Es un parque-jardín espectacular, en donde se respira una estética zen maravillosa. Todavía se pueden contemplar algunos de los restos del castillo, sobre todo, sus enormes basamentos.

Lámpara kotojitoro que simboliza el jardín Kenrokuen - Foto: Ricardo Sada Gargantilla

Tras contemplar tal paisaje y disfrutar de esta maravilla, vamos a Higashi Chayagai, el barrio de las geishas de Kanazawa, que data del siglo XIX. Se suele asociar a las geishas más con Kyoto, pero son muchas las localidades japonesas que todavía conservan vestigios de esta antigua tradición.  

Otra zona del cuidado jardín Kenrokuen - Foto: Amaya Barriuso Terrazas

La siguiente parada de nuestra aventura nipona es Kyoto :-)

lunes, 19 de noviembre de 2012

Viaje al país del sol naciente

Tras las numerosas peticiones que he recibido de escribir más y detalladamente de uno de los mejores viajes de mi vida, voy a intentar hacerlo en varios posts y poderos transmitir mis vivencias y experiencias en Japón, a más de 10.000 km. de mi casa.

Mi aventura nipona comienza un lunes de agosto con dos vuelos muy diferentes, Madrid-París y París-Tokio. Llegamos al aeropuerto de Narita el martes, después de un montón de horas, que con el cambio horario, fui incapaz de calcular en ese momento. Al fin estaba en el país del sol naciente !!!

En el mismo aeropuerto, conseguimos nuestro preciado Japan Rail Pass, la mejor opción para moverte libremente por el país. Gracias a que llevábamos el viaje bien planificado, hicimos todas las gestiones posibles en Madrid para poder disfrutar de nuestro "abono transportes" durante las tres semanas que pasaríamos en Japón.

La tarjeta del Japan Rail Pass, el pasaporte válido para moverte por Japón

Tras conseguir el pasaporte, tomamos un tren hacia Tokio, el cual tenía una duración de hora y media, hasta llegar a nuestro nuevo barrio, Shinjuku. Menos mal que el hotel donde nos instalábamos estaba cerca de la estación de tren, porque tardamos lo nuestro en hacernos con el terreno.

Tokio es una ciudad llena de contrastes - Foto: Aránzazu Barriuso Terrazas

Cuando llegamos para hacer el checking, sólo teníamos preparada una de las dos habitaciones. Estaba en la planta 31 y tenía unas vistas espectaculares de la ciudad, pero nosotros no estábamos para contemplar el paisaje y caímos rendidos, unos sobre la cama y otros, como yo, sobre el suelo. Una llamada interrumpe nuestro descanso. Es nuestra guía japonesa para el día siguiente.

Vistas de la ciudad de Tokio desde la habitación - Foto: Amaya Barriuso Terrazas 

Después de recuperar fuerzas, comienza el miércoles en Tokio. Es el día que hemos elegido para que nos enseñaran la ciudad. Contactamos desde Madrid con Tokyo Free Guide, empresa que proporciona guías turísticos gratuitos que se adaptan a tus necesidades.

Una de las céntricas calles de Tokio - Foto: Ricardo Sada Gargantilla

Nosotros tuvimos la suerte de contar con Takako, una encantadora japonesa, que hablaba inglés y algo de español, aprendido en Barcelona. Comenzamos la visita dirección al jardín oriental imperial, luego a la puerta Kaminarimon y paseo por la calle Nakamise-dori, que tenía puestos del Templo Sensoji y el Santuario de Asakusa, que se salvó de la Segunda Guerra Mundial.

Palacio Imperial en Tokio - Foto: Amaya Barriuso Terrazas

Llega la hora de comer y Takako nos lleva a un restaurante al cual nunca hubiéramos entrado porque no tenía aspecto de restaurante ;-). Tras deleitarnos con las maravillas de la comida japonesa, partimos y nos adentramos en otro mundo: el de los trenes y el metro de Tokio. Gracias a las explicaciones de Takako, pudimos entender la forma de pagar y cómo interpretar las líneas.

Templo Sensoji en Tokio - Foto: Amaya Barriuso Terrazas

Llegamos a Harajuku y visitamos el Santuario Meiji-Jingu. Allí nos enseña a hacer las abluciones: mano izquierda, mano derecha y boca. Salimos y vamos dando un paseo a través de un puente que está lleno de gente que va a entrar a un concierto.

Lugar para las abluciones del Santuario Meiji-Jinu - Foto: Amaya Barriuso Terrazas

Atravesamos el barrio de Jingumae, la cuesta de España y llegamos a Shibuya, al famoso cruce de Hachiko. Es increíble la marea humana de alrededor de 1.000 personas que cruzan a la vez !!! Tomamos fotos de este hito desde la primera planta del Starbucks. Por desgracia, acaba la jornada con Takako de la que nos despedimos con gran pena, pero alegres de llevarnos una nueva amiga japonesa.

Cruce de Hachiko en el barrio de Shibuya de Tokio - Foto: Aránzazu Barriuso Terrazas

El jueves nos tocaba visitar Nikko. Comenzábamos un nuevo día lleno de nuevas aventuras, que empezaron ya en la estación para coger el tren adecuado. Nos acercamos al punto de información y tras intentar comunicarnos en inglés, nos damos cuenta que la joven azafata japonesa lleva un pin con la bandera española. Nos oye hablar en español y como si fuera una muñeca que le han cambiado el disco para hablar, se puso a hablarnos en español, sin más !!!

Antigua estación de Nikko de 1899 - Foto: Ricardo Sada Gargantilla

Tomamos un tren shikasen hasta Utsunomiya y desde allí otro clásico densha hasta Nikko, nuestro destino, cuya estación data de 1899. Una vez que llegamos nos damos cuenta que vale la pena llegar hasta allí para poder admirar aquel paraje al pie de las montañas, totalmente verde y con un río enorme, el Daiya, atravesado por el sagrado puente rojo.

Sagrado puente rojo que atraviesa el río Daiya en Nikko - Foto: Ricardo Sada Gargantilla

Estábamos rodeados de toris, santuarios, pagodas, farolas y naturaleza. Es increíble la paz que se puede respirar. Seguimos subiendo escaleras y hacemos un recorrido increíble hasta llegar a la cima donde descubrimos un precioso santuario y unas vistas espectaculares.

Alguno de los templos que se pueden disfrutar en Nikko - Foto: Ricardo Sada Gargantilla

Después de pasar el día rodeados de este maravilloso paraje, volvemos a Tokio, y en Shibuya realizamos algunas compras antes de ir a cenar y volver al hotel a descansar para nuestra siguiente andanza:  Takayama.

lunes, 12 de noviembre de 2012

The Dressroom, piezas únicas y diferentes

Otra de las tiendas que he ido a conocer durante mis vacaciones ha sido The Dressroom, de la joven diseñadora Cecilia Nam. Conocí el espacio en el mes de septiembre durante la Vogue Fashion Night Out 2102 y me quedé con ganas de volver para ver más a fondo todo, ya que fue una visita rápida.

Escaparate The Dressroom en la madrileña calle Núñez de Balboa

Fui una tarde con mi amiga Nur, quien me había descubierto la tienda, en la calle Núñez de Balboa, 37, en pleno corazón del Barrio de Salamanca. Allí, pude descubrir todo tipo de ropa y accesorios de firmas nacionales e internacionales, junto con vestidos y tocados diseñados por la propia Cecilia.

Parte del interior de la tienda The Dressroom

Su sueño era agrupar en un local ropa de diseño, con calidad y que fuera exclusiva. Al entrar en la tienda sientes la mezcla internacional en cada una de sus paredes. Llenas de fotos de sus clientas de todas partes del mundo, puedes tomar como ejemplo un montón de estilismos con algunas de sus prendas.

En The Dressroom te asesoran para conseguir el mejor look

En los percheros hay piezas con las últimas tendencias de las pasarelas internacionales y, como valor añadido, podemos disponer de diseños exclusivos, ya que sólo hay una pieza por cada modelo.

En The Dressroom hay todo tipo de ropa para cualquier estilo de mujer 

Si tienes la suerte de tener la talla, puedes adquirir ropa única realizada con materiales nobles. Siempre encontrarás algo nuevo y diferente a las demás tiendas, y constantemente están recibiendo nueva mercancía.

Algunos de los collares y colgantes de The Dressroom

Para que conozcáis un poco más su dueña, Cecilia Nam está licenciada por el Centro Superior de Diseño de Moda de Madrid (C.S.D.M.M.) de la Universidad Politécnica de Madrid. También ha realizado el Master de Women's Wear en el London College of Fashion. Aunque como ella misma dice, nunca termina de formarse porque está constantemente adquiriendo y perfeccionando las técnicas.

Dos maniquís con looks muy The Dressroom

Durante mi visita, también conocí a Almudena Galán e Isabel Aguilera, dos personal shoppers que se dedican al asesoramiento de imagen y que son dos enamoradas de la moda como yo. Me contaron que venían de otro sector totalmente diferente y que ahora disfrutan mucho con su trabajo y su blog.

The Dressroom también tiene ropa y complementos de fiesta

Además de disponer de la tienda física, también podéis descubrir todas sus propuestas para esta temporada en su tienda online !!!

lunes, 5 de noviembre de 2012

Feria Moda Vintage Madrid 2012

La pasada semana gracias a la fiesta del jueves, tuve puente y mi amiga Eva me propuso ir a la Feria Moda Vintage Madrid 2012, que se celebró del 1 al 4 de noviembre en el ático de la estación de Chamartín. Lo primero que me llamó la atención fue el lugar elegido para el evento, nunca hubiera pensado que allí se podría realizar algo así. Fuimos en el metro y nos costó un poco encontrarlo, aunque desde que buscas la salida estaba señalizado con fechas para que no te pierdas ;-)

Flechas que te dirigían a la Feria Moda Vintage Madrid 2012

El espacio estaba compuesto por unos 2.000 metros cuadrados y contaba con 75 expositores con ropa, joyas, sombreros, tocados, bolsos, muebles, discos de vinilo, botones, etc, que te transportaban a tiempos pasados.

Feria Moda Vintage Madrid 2012

Durante nuestra primera vuelta de reconocimiento, no paraba de recordar a mi yaya, una señorona del norte, y a mi abuela, una mujer de pueblo que vivía en la capital. Íbamos por cada una de las mesas y veía un bolso, unas gafas de sol o un cuello de piel que me traían muy gratos recuerdos de sus armarios :-)

Exposición sobre Pedro Rodríguez en la Feria Moda Vintage Madrid 2012

También se mostraba una exposición del modisto español Pedro Rodríguez compuesta por 8 piezas únicas de alta costura, nunca antes vistas, procedentes de la realeza europea. Cierto es que no conocía mucho sobre su figura y gracias a lo que puede ver y fotografiar he podido indagar un poco más.

La exposición sobre Pedro Rodríguez estaba compuesta por 8 piezas

En 1918, abrió su propia casa de costura en Barcelona, después de aprender el oficio en un taller de sastrería. Más tarde, pasó de la confección del traje por encargo a crear sus propias colecciones. Cuando estalló la Guerra Civil Española, se exilió a Italia, París y Londres, para regresar a San Sebastián cuando finalizó, donde abrió su segundo salón y, más adelante, el tercero en Madrid.

Feria Moda Vintage Madrid 2012 

En la feria pudimos ver maravillosos bolsos de plata de los años '20, de nácar, de piel de Loewe y Chanel, zapatos setenteros, beisboleras, vestidos de firmas internacionales, relojes Swatch, en resumen, una gran variedad de piezas vintage que guardan interesantes historias.

Obra que se podía contemplar en el espacio de Consuelo Sierra Antigüedades Joyería

Como por ejemplo, las joyas que se exponían en el stand de Consuelo Sierra Antigüedades Joyería. Ella misma nos descubrió un objeto de su vitrina que no lográbamos descubrir su utilidad: chatelaine.


Vestido vintage expuesto en uno de los stand de la Feria Moda Vintage Madrid 2012

Se trataba de un broche usado por hombres y mujeres que se llevaba en la cintura, enganchado en un cinturón o bolsillo, donde se colgaban unos ganchos para colgar objetos varios (tijeras, dedales, llaves o relojes). Era un utensilio usado normalmente por las amas de llaves de las casas adineradas.

Feria Moda Vintage Madrid 2012

Consuelo es una mujer enamorada de lo que hace y así nos lo transmitió en nuestra conversación. Nos invitó a que conociéramos su tienda y que nos animáramos a hacer alguna de las visitas guiadas que realiza para poder conocer las historias que guardan sus joyas. Sin duda iremos a verla.

Lugar ocupado con las joyas de bisutería del taller de Luis Valencia

Otro espacio que nos llamó la atención fue el de Luis Valencia Bisutería. A parte de la bonita decoración y estilo de su stand, también era curioso la peculiar vestimenta de la persona que representaba la firma: el hijo de Luis Valencia. Nos contó que el taller sólo trabaja bajo pedido para tiendas y que habían elaborado piezas para series de televisión y cine, a parte de una colaboración en uno de los desfiles de la colección de novias de mi querido Jesús del Pozo. Todo un descubrimiento !!!

Muestra de un patrón para realizar un sombrero - Feria Moda Vintage Madrid 2012

Además es importante destacar la colaboración de la Fundación Científica de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) a los cuales iba parte de la recaudación de la entrada, Shopin personal shoppers, Durán Arte y Subastas y las Tiendas de la Estación. Sin ellos este sueño vintage no hubiera sido posible. Gracias !!!